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EGP: Dice que llegó a la política por casualidad,
sabiendo todo el esfuerzo que supone ser político en todos los aspectos, ¿cómo
se llega a cuajar? Anguita: Para empezar yo tengo una concepción muy
específica de la política pero no voy a soltarla aquí. Cuando digo por
casualidad es porque en el horizonte en el que yo me crié, eduqué y estudié la
participación política era una cosa muy escasa y solamente era para las
personas del régimen, que además decían que no eran políticos, incluso el
propio Franco decía “haga usted como yo, no se meta en política”, mira
qué feliz estaba. Lo que pasa es que uno milita clandestinamente en una fuerza
política porque toma una doble opción. Una, combatir al franquismo y otra,
apostar por una visión de sociedad alternativa, y se lucha en la clandestinidad
pero nadie, nadie piensa que en su día eso puede plasmarse en una sociedad en
que las ideas que tu defiendes…pues bueno ya no sean perseguidas con la cárcel
sino perseguidas de otra manera…y bueno, llega
la legalización, una candidatura, hay que hacerla, uno va en ella, de
pronto decimos…oye que llegan las elecciones municipales ¿por qué no
encabezas?....bueno sí…y oye, sales de Alcalde…Bueno y a partir de ahí eso
empieza como un círculo infernal, lo que pasa es que cuando yo dije esas
palabras hablaba de la política institucional. Para mi,
ésta es una parte y no la más importante, por eso decía que yo ni pensaba haber
sido Alcalde, ni haber sido Diputado de Andalucía ni del Congreso. Realmente
eso significó para mi un sesgo en mi vida profesional… yo empecé a hacer
oposiciones a cátedra de instituto y hacer la tesis doctoral, las dos cosas
fueron cortadas radicalmente como consecuencia de mi elección como Alcalde. Lo
que pasa es que yo no pensaba que eso iba a ser así. EGP: Como profesor ¿qué mensaje intentó siempre
transmitir a sus alumnos? Anguita: El sentido del trabajo. Verán, están ustedes ante
un clásico. Es posible que digan que soy un anticuado, yo lo asumo, no tengo
ningún problema, pero yo defiendo mis convicciones. El ser humano ha llegado a donde
ha llegado, con sus miserias, gracias al esfuerzo. A mí me gusta mucho la vida,
me gusta vivir bien y divertirme… vivir bien no es tener dinero, pero el
estudio para mí es una cuestión fundamental, porque significa una gimnasia de
la mente, una gimnasia y una apertura a nuevas posibilidades, y por tanto como
profesor yo predicaba con el ejemplo. Siempre he trabajado muchísimo, pero les exigía. No sé si han leído ustedes una
anécdota que he contado algunas veces porque resume con perfección como
procedo. Yo he estado dedicándole a mis alumnos más horas de lo que hace falta,
pero mi mejor alumna, Chari Pérez Casado que ya es
doctora, que está ejerciendo, dijo una vez hace unos años, “fuiste un hijo
de puta pero muchas gracias”…ahí está resumido todo… ¿entienden ustedes lo
que quiero decir? No es que uno esté persiguiendo al alumno, al contrario, lo
que pasa es que le exiges trabajo, empezando por uno mismo. Yo he sido vocacionalmente docente y he ejercido la docencia en la
actividad política, se ha notado. EGP: ¿Es posible conseguir una sociedad sin clases
teniendo en cuenta la propia esencia del ser humano, aquello de que el hombre
es un lobo para el hombre? Anguita: Esa versión de Hobbes ha
sido utilizada para demostrar la dificultad… lo que pasa es que una de las
cosas que la izquierda no ha sabido plantear, porque ella misma no se lo ha
creído, es que la revolución no es solamente el acceso al poder, sino el cambio
del ser humano. La izquierda revolucionaria no ha tenido en cuenta, como
consecuencia de que sus modelos los ha cogido de revoluciones, de tomas del
poder, que previamente, y esto es una lucha en el frente cultural, hay que
cambiar al ser humano a la vez que se cambian las condiciones, porque claro,
una persona no puede cambiar si las condiciones de vida son infrahumanas y
efectivamente, es una tarea revolucionaria el pasar de una sociedad de homo homini lupus a pasar a otra en la que el hombre sea
hermano del hombre. Pero esto ya está dicho… fueron los utópicos que tanto
criticó Marx, sin razón, creo yo. Hemos visto los
horrores que han podido surgir de tomas de poder donde se han hecho mejorar las
condiciones de vida de la gente, pero sin la gente… estoy hablando de la Unión
Soviética, para que se me entienda bien, donde al final hubo una
corrupción, que no es que en otros sitios no la haya, pero a mí me molesta la
que hay entre los míos. Por eso, la lucha es fundamentalmente económica, pero
cultural. ¿Y en qué sentido se pueden fundir la lucha económica y la cultural?
Por ejemplo, para mí, la lucha económica y cultural es combatir contra el
consumismo, contra el derroche. Llegar al concepto de riqueza democrática que
defendía un conservador, Roy Harrod. Tener la vivienda, la comida, el puesto de
trabajo y a partir de ahí el tiempo libre necesario, la formación para que el
hombre pueda despertar sus potencialidades. En ese sitio, en la lucha contra la
corrupción, contra el derroche, contra el consumismo y por la igualdad de
derechos sociales, ahí se presta todo. Pero el terrible drama de la izquierda y
de los sindicatos es que hasta ahora los trabajadores han luchado por repartir
el cortijo, por coger la tajada correspondiente, que después le acaban
quitando, lo que pasa es que ya la tajada hay que cuestionársela. El modo de
vida de Occidente no se puede predicar para los 6300 millones de habitantes del
planeta. Es imposible. Es lo que nos gusta decir a la izquierda política y
sindical, que estamos viviendo de una manera que no se puede vivir. El derroche
es tremendo, las cosas se tiran, la producción, el papel, la contaminación…es
un modelo civilizatorio el que está en crisis… y en la
izquierda seguimos con nuestro trantrán… EGP: ¿Dentro de su trayectoria en la política, nos
podría hablar de un momento dulce y un momento amargo que haya tenido? Anguita: El momento dulce es permanente en la medida en que
uno hace lo que quiere. Verán ustedes, la política es algo en lo que puede
haber creación, y uno se siente bien, defendiendo sus ideas, proyectándolas, yo
confieso que he sido feliz y lo sigo siendo porque estoy en política y aunque
no esté en cargo público alguno tengo mucha actividad. Amargos los hay
bastantes, lo que pasa es que cuando uno entra aquí, ya sabe qué es lo que le
espera… yo no soy de los que se quejan. Esto es así. El ser humano no es
perfecto, las organizaciones tampoco y uno tiene la gratificación de que todas
las mañanas puede decir al menos, pues mira, vamos funcionando, estoy haciendo
lo que puedo. Ya está. No hay que elevarnos a la categoría de dioses o
demonios, simplemente somos seres humanos que tienen sus miserias y sus
gratificaciones. Hay que bajar a la política de los altares. De los altares hay
que bajarlo todo, empezando por la propia política. EGP: Usted dijo una vez que el político debe ser
poeta y creativo Anguita: Pues sí, por ejemplo…vamos a hechos concretos
cuando entramos en el ayuntamiento de Córdoba, año 79, no se había visto nunca
que el Alcalde y los Concejales fuesen a los barrios a explicarles los
presupuestos a los vecinos, no se había visto nunca que se dijese a los
sindicatos, pasen ustedes a los consejos de administración para que aprendan cómo
funciona una empresa por si algún día tienen que dirigir, no se había hecho
nunca abrir las casetas municipales en las ferias para que pase el público, o
hacer los plenos mas públicos de lo que eran en realidad o someterse los Concejales
diariamente durante 6 meses a preguntas de la gente en todas las emisoras, eso
fueron 6 meses, o después cuando se crea la convocatoria para Andalucía…eso es
la creatividad. Porque las instituciones, todas todas,
estén servidas por la derecha o por la izquierda son conservadoras. Claro,
siempre la izquierda tiene que hacer dos actos: uno, la afirmación de que tengo
que administrar esto y otro, negarlo. Esto no lo podemos cambiar, o uno u otro,
lo que pasa que muchas veces cuando entramos en las instituciones es que creemos
que tenemos que defenderlo… bueno y ¿por qué?, si esto es una maquinaria que no
fue creada por nosotros, a eso le llamo creación, y la creación conlleva
crisis, y la izquierda yo creo también que es la fuerza que está siempre ante
la crisis porque nunca acepta lo existente, somos quizás, la izquierda, y
quiero que se me entienda bien, puede ser un poco la neurótica, la que no se
instala nunca. Eso se paga después, el que quiere participar como izquierda lo
debe asumir, eso es creación también. Lo que pasa es que ustedes está viendo una época en la que no hay creación ninguna,
todo es igual, todo es igual. Aquí en España, se vivió, no sólo en el
ayuntamiento de Córdoba, también en otros muchos sitios, una etapa de creación,
cosas nuevas. Todo lo que ha sido el movimiento éste de antiglobalización
es una creación, todo lo que ha significado y significa Attack,
esa asociación que lucha por el famoso 0,7% o por la Tasa Tobin, eso también es creación. Formas nuevas, gente
creadora, que tiene riesgos sí, que a veces la creación no es perfecta de
acuerdo, pero lo que pasa con la no creación es lo de siempre: elecciones, el
mismo discurso, patatín patatán, en el fondo todos
mantenemos lo mismo, esa no creación, pero es normal que lo diga yo desde el puesto
ideológico en el que estoy. EGP: ¿Cuál ha sido para usted el momento dorado de
la historia de España? Anguita: (Risas) No lo ha habido. Quizás un fugaz instante
la mañana del 14 de abril de 1931, cuando por primera vez en España se produce
una ruptura democrática. Somos un país con una historia muy especial, tantos
debates sobre autonomías, sobre España que se pierde… somos un país con una
historia distinta, en la que ha habido tres religiones, tres maneras de
entender a dios, pero tan específicas, tan españolas… por cierto, la palabra
español no aparece hasta el siglo XIII, y eso no ha querido ser asumido,
siempre ha sido de una frente a la otras, lo reyes católicos exterminaron a los
demás que no pensaban religiosamente como ellos, pero eso no se acabó, no. Me
extraña muchas veces cuando veo en el Palacio de Oriente todos los reyes
de la llamada reconquista y no veo ni a Abderramán I
ni a Haken II, que eran tan reyes de España como los
otros, reyes de un cortijo, en el que se aullaba y lavarse se lavaban poco,
pero reyes. Por tanto, en España no hay nada más que un momento. Fíjense
ustedes que en el siglo XIX, cuando empieza a aparecer la tibia corriente
democrática. Es como consecuencia del hecho de que Fernando VII quiere que su
hija Isabel gobierne y llega a un pacto para que la niña gobierne y es un
momento de transición y se tiene que apoyar en lo que él persigue, y a partir
de ahí pronunciamientos… Así un día tras otro, hasta que el único momento en el
que el pueblo español rompe, toma un protagonismo es el 14 de abril de 1931. EGP: ¿Cree que veremos la III República de España? Anguita: Hombre…yo estoy trabajando no saben ustedes cuanto
para eso, lo que pasa es que se choca con varias dificultades. La primera es la
tendencia de la gente a conmemorar la Segunda República, incluso conmemorar la
primera, y a mí con eso me llaman los demonios. Porque yo quiero hablar de la
tercera, lo que pasa es que es más cómodo, es más cómodo hablar de la segunda
República, de cómo fue abatida por el fascismo… y la Segunda República tuvo
muchos fallos, como decimos aquí más que una escopeta de caña, hay que bajarla
también de los altares… y entonces hay que plantear la tercera. Pero hablar de
la tercera república diciendo que se va a distinguir porque cambiamos a un Rey
por un Presidente… para eso me quedo jugando al dominó. La tercera república o
es una en la que las tres generaciones de los Derechos Humanos se
perciben en los derechos políticos, sociales, y medioambientales con una
participación popular sabiendo lo que es y creando ciudadanos republicanos, que
son aquéllos conscientes de sus derechos, o no merece la pena. Pero eso hay que
crearlo… yo voy dando conferencias por ahí y he puesto en marcha un documento
que se llama la propuesta republicana donde intento adelantar cuales
serían los ejes y los contenidos de la tercera república… pero no se lee. Eso
sí, me llaman y me dicen ven aquí que vamos a hacer un acto para la Segunda República
y digo: pues no quiero ir. Somos un país de conmemoraciones, pero la conmemoración
exige poco esfuerzo mental, somos un país perezoso, radical porque la
radicalidad es cómoda. ¿Quien es el malo? Ese, pues que lo encierren, y a veces
quien es el malo o el bueno está tan claro. Crear la tercera república es un
esfuerzo ciudadano y político de tesón, de dificultades y no estamos por eso.
Yo soy muy adversario de las conmemoraciones, las de la Segunda
República ya empiezan a aparecer. Viniendo para acá me han llamado tres veces,
uno de Granada, otro de Pontevedra, para un acto de conmemoración…y no voy.
¿Estoy en contra de la Segunda República? No, pero ya estoy harto de mirar al
pasado. EGP: ¿Qué libro le regalaría al rey Juan Carlos? Anguita: ¿Yo? No sé, cualquier libro, no creo que Su
Majestad el Rey sea muy dado a leer… No, yo es que no le regalaría nada. En
todo caso, dicho en broma le regalaría un buen billete de AVE para el exilio,
pero ya está, nada más. EGP: Usted dijo una vez que se siente sureño por
herencia y convicción. ¿Existe un verdadero sentimiento andaluz?
Anguita: Existe una decantación, pero para empezar, odio a los “itas”, a los cordobitas, a los sevillitas
y a los malaguitas, porque suelen representar el topicazo. Aquí en concreto,
la mujer cordobesa, los toros, manolete… Sí
hay un sentimiento andaluz, pero un sentimiento andaluz que sólo ha
arraigado por desgracia de una manera fuerte en determinadas minorías.
Poetas como Lorca, Cernuda, Machado.
Gente como Blas Infante, capaz de producir ese lema: “Andalucía
por sí, para España y la Humanidad”. Es perfecto, porque se acaba
con esa plaga llamada nacionalismo, de todo tipo. Es un sentimiento
que se representa en el esplendor del califato, en el que un Abderramán
III y un Al Hakén II manden como embajadores
del Califato a obispos de Córdoba. Haken II
manda a Recemundo, que tiene muy claro que su señor natural es el
Califa, pero que su señor religioso es otro, y no pasa nada. Hay un
esplendor, con todas sus dificultades, no mitifiquemos, en el que esa
convivencia de la que se acuerda uno cuando ve los fundamentalismos
de un lado y del otro, es para mí una herencia andaluza. Después llegó
el cristianismo de forma muy depuradora. Pero a pesar de eso, sí que
hay una especie de relativización de las cosas.
Andalucía ha tenido la capacidad de ir asimilando a la gente desde una
cultura profunda del saber vivir. A pesar del señorito,
que es la marca que la reconquista deja, sí lo hay. En concreto, una
de las figuras que yo más admiro es el propio Blas Infante, y
no soy andalucista. Me parece una personalidad extraordinaria, por no
hablar de los artistas, de los poetas o de intelectuales como el Doctor
Jiménez, por ejemplo o gente que ha estado produciendo un intento de
serenidad y lucidez en medio de tanta vehemencia. En ese aspecto, yo
me siento andaluz, me gustaría ser como ellos. EGP: ¿No le aplasta el tópico que desde fuera de
Andalucía manejan sobre nosotros? Anguita: Sí, pero es que lo cultivamos. Ya lo dijo Carlos
Cano. Él era algo grandioso, a parte de gran amigo mío. Él dijo aquello de otra vez la peineta pá
Andalucía… Ustedes no conocieron por edad
lo que fue el Referéndum del año 80. Este pueblo vibró. Quiso recuperar una
cosa que no sabía a ciencia cierta lo que era, y aquello fue desapareciendo.
Pero es que verá usted, la televisión pública Andaluza está todo el día con el
chiste, todo el día estamos con la virgen del Rocío, entiendo que la pongan,
pero es que la virgen del Rocío no es emblema de absolutamente nada de lo que
es Andalucía. Estamos todo el día con el topicazo, estamos todo el día con el ombliguismo de no sé qué puñeta.
Está cultivado por los poderes públicos, empezando por los ayuntamientos (Anguita pone cara
de desagrado y hace un gesto señalando a algún sitio, que interpretamos como al
propio Ayuntamiento de Córdoba). Mientras sigamos cultivando esa Andalucía
de pandereta… ¿Cómo me pueden poner un programa retransmitiendo continuamente
la romería de la virgen del Rocío? ¿Esto qué puñeta
es? Por no hablar de otras cosas…Pero bueno, repito, el topicazo lo hemos
cultivado nosotros, porque parece ser que es lo que sabemos hacer. EGP: Parece que la juventud se aleja un poco de la
política, ¿en qué fallan ustedes los políticos? Anguita: Sí vera usted, esto es muy profundo, en la medida
en que… yo lo que le acuso es que su protesta no sea consecuente (sonríe). Yo
no entiendo a los abstencionistas en las elecciones, solamente me merece
respeto el tío que va, se levanta y va a votar y vota en blanco y dice: iros
todos a tomar por allí. Yo a ese lo felicito, incluso yo, en plena campañas he
dicho: votad en blanco, al que vota en blanco lo admiro porque el tío va y echa
su voto, por tanto… (en ese momento, a Julio Anguita le suena el móvil)…”esto perdónenme ustedes, porque
es la primera vez que me pasa, no quiero que se den cuenta de que… (se refiere a que no quiere cortar la llamada)….lo voy a
cerrar a continuación (el móvil deja de sonar), ea
adiós chuiquitos” (Se ríe y continúa por donde lo había dejado) Por
tanto, esa protesta que es yo no quiero saber nada a mí no me gusta,
combate con el voto en blanco… es que nos manda a todos a freír nabos. Plantea
otra alternativa. Pero tras el apoliticismo se esconde a veces la comodidad, la
comodidad de no quiero saber nada. Nosotros no hemos dado ejemplo evidentemente,
pero nosotros somos como es nuestro pueblo, y aquí es donde….tengo una
conferencia el jueves en Almería y ya la adelanto, vamos a ver…en la política
se puede dar el hecho de que se roba del erario público como lo hacemos como
pueblo, en la política se miente como nosotros en nuestras relaciones, somos el
reflejo de nuestro pueblo, pero nosotros tenemos más culpa. Te voy a decir por
qué… cuando he oído por las tabernas: pues tal político está robando… pues hace
bien yo haría lo mismo… yo digo: somos hijos de este pueblo, o bien yo no pago
los impuestos como hace el Julio Iglesias. Es nuestra culpa, cuando llegamos a
un puesto de responsabilidad tenemos que acabar con eso, cortarlo o denunciarlo, aunque a la gente no le guste.
Yo en mi vida privada he tenido en los últimos años el acoso cuando he comprado
algo con IVA o sin IVA. He dicho que con IVA… “pero si te va a costar más
barato” y he dicho que con IVA, ya sé que me va a costar más, “pero si todos
lo hacen”, bueno pues yo no. ¿Usted lo hace señor empresario? ¿Señor
carpintero? Sí, pues entonces usted es como otros que lo hacen. Por tanto el
desencanto de la política está justificado y más que justificado y como tal exijo
una respuesta contundente. Repito, en caso de que usted no quiera saber nada
vota en blanco, pero muchas veces nos conviene que esto exista para justificar
nuestra pereza… “yo lo hago como todos, todos son iguales” pero yo digo:
no, es que hay gente que no es igual, “si ya lo sé, yo conozco casos”,
pues copia de esos casos por qué copiar de lo otro. El político tiene una
función que a veces… yo lo he hecho y me han criticado por ello, pero no voy a
abdicar… el político está para decirle las cosas claras a su pueblo y guste a
su pueblo como si no le gusta. Y éste tiene derecho a criticarlo, echarlo de la
política, ponerlo verde pero nosotros también a la gente… ”es
que no te va votar”, pues que vote a
su abuela. Es que el problema es cuando la política se ha transformado en el
supermercado, donde que hay que vender, que la gente compre y a partir de ahí
lo que importa es la campaña, no el contenido, y así derivando derivando hasta lo que tenemos ahora, pero esto es un viejo
debate, un debate en el que ya nadie debe entrar pero que está ahí. He visto
las campañas, como se hacen… y te digo más, yo nunca he ido a un asilo a ver a
un anciano en campaña, ni a guarderías, jamás en mi vida. Yo he bajado muchas
veces a las minas a ver a los mineros, pero nunca en campaña y además sin
periodistas… “es que eso no vende”, yo no tengo que vender nada, yo
tengo que intentar convencer, con mis palabras, con mis hechos y con mi
ejemplo, “es que entonces no te votan”, pues que voten a otro. Claro, en
la época en la que estamos metidos, en la que las fuerzas políticas necesitan
ser votadas para sacar cargos públicos, tener dinero y les da el estado subvención
y en función de los diputados que tienen cobran una cantidad y para mantener
entonces el partido… ya empezamos, ya estamos todos metidos, pero eso es un
debate que por cierto está empezando en el PC a nivel de toda España y en
Europa y Latinoamérica, un debate sobre la vigencia de nuestro pensamiento y
entran estas cosas. Pero esto es un revulsivo, no es fácil de hacer. Incluso el
funcionamiento de muchas cosas que se hacen en nuestras casas que hay que
cuestionárselo. EGP: Cambiando radicalmente de tema,
queríamos preguntarle sobre la libertad de expresión. ¿Qué opina sobre el tema
de las caricaturas de Mahoma? Anguita: A eso lo llamo yo una cuestión
poliédrica, porque tiene muchas aristas. Sobre eso voy a escribir precisamente
esta tarde. Escribo cada 15 días en Mundo Obrero y me ha tocado este tema.
Vamos a ver, es que hay que hacer una serie de afirmaciones. Para empezar, las
religiones son uno de los peores ingredientes que las humanidades han ido
produciendo. Ahora tenemos un asusto que es la ablación, que es una auténtica
monstruosidad, pero yo también he leído que existieron, “los castrati”, que eran los niños que se castraban en Roma para
cantar en la escolanía del Papa. En España ha habido esclavitud hasta el siglo
XIX y la iglesia lo consintió, ¿a cuánta gente se ha matado en nombre de la
Religión?. Ahora dice la Iglesia que el purgatorio y
el limbo no tienen sentido, pero oigan, es que ustedes han matado a gente que
negaba que eso existiera. Por tanto, primera cuestión: me parece que ese escándalo
que se ha montado en muchos sitios es un escándalo dirigido e hipócrita. En
segundo lugar: se pueden sentir ofendidos los profetas tanto como cuando
alguien se mofa por ejemplo del ideal comunista. ¿Qué tengo yo menos de ideal
que el del profeta o el de Jesucristo o el de Yaveh?
En tercer lugar: La libertad de expresión que los otros defienden a capa y
espada tiene sus límites, aquellos que dicen que si llevamos la libertad de
expresión hasta sus últimas consecuencias podemos causar un mal mayor. Es decir,
¿tenemos que ser sinceros incluso cuando estemos ante un enfermo que está
agonizando y decirle: Oye, que te vas a morir…? En cuarto lugar: Los
periódicos, en su inmensa mayoría la libertad de expresión la cortan cuando se
lo impone el poder político, cuando se lo impone el patrón. Así que no me
hablen en los medios de comunicación de la libertad de expresión. Ustedes están
todos los días seccionando, cortando su libertad de expresión. En consecuencia,
yo creo que la libertad de expresión es algo sagrado, pero que debe ser
matizado cuando puede surgir un mal mayor. Añado algo más. Lo que ha ocurrido
con las embajadas ha estado dirigido, es verdad que no se puede herir el
sentimiento religioso, pero esto es muy difícil. ¿Yo tengo que consentir que a
una señora le hagan la ablación? Pues no. Así le moleste a Mahoma o a Alá,
porque eso va contra los Derechos Humanos. Es decir todas las religiones y sus
jefes se tienen que someter ante los Derechos Humanos. Yo le diría a los
periodistas… hombre, procuren ustedes no ofender, critiquen las costumbres,
aplíquenselo a ustedes mismos…no eleven dogmas, porque está muy bien atacar el
dogma de la presencia divina, pero el dogma de su libertad de conciencia y su
libertad de expresión ustedes mismos lo están traicionando todos los días… les
podría poner casos… Pero bueno, resumiendo diría que es una cuestión poliédrica
que exige racionalidad en el combate contra la alienación, y para mí el hecho
religioso lo es, aunque suelo ser muy respetuoso… es un combate de la razón, y
como tal, debe ser mesurado, cargado de razones, cargado de argumentos… y
también desde la firmeza de que si la religión produce hechos que atacan los
derechos humanos, hay que ir contra ello, pero si puedes evitar la excusa para
que se formen esas turbas… Como dicen ellos, qué harían ustedes si
representásemos a Jesús fornicando con la Magdalena… Pero en fin, hay que
entrar contra todas esas acciones que en nombre de Alá o Mahoma se hacen, y no
digamos las del Vaticano, o no digamos las del Judaísmo. Mi posición es una posición
de firmeza, pero quitando aristas. No sé si me he explicado. No puedo decir A ó
B. EGP: Este tema del general MENA y
otros… ¿Cree que el ejército sigue representando en este país un peligro? Anguita: Había uno que cuando pasaba al lado de
un gato, le pegaba una patada y decía: “esto hago yo con los tigres”. Bien, el
general Mena no tenía que haber dicho eso, porque eso
le corresponde decirlo a otras personas, pero lo que el general Mena ha dicho es una verdad como un templo, porque el
artículo 8 existe. El problema es el artículo 8 de la Constitución, no el
general Mena, pero los hipócritas que en este mundo
hay, que son millones, apuntan al general Mena. Pues
no, señores, cambien ustedes la Constitución, esa que es tan perfecta, que dice
que el ejército está para eso. Yo digo, en el supuesto de que hubiera una
secesión, cosa que es dificilísima… cojan ustedes la Constitución de la
República, que decía que ante un caso de estos, el Presidente de la República
inmediatamente tomaba las medidas que creyera oportunas y a continuación iba a
las Cortes a dar la cara, explicaba lo que había hecho y a continuación se
sometía a las críticas y ya está. ¿Pero por qué puñeta
meter al ejército, que son unos funcionarios en la Constitución? En la
República se ponía al poder político, que es el elegido. El Presidente de la
República tomaría la medida que tuviera que tomar y después daría la cara ante
las Cortes Generales. ¿Y por qué poner al ejército? Pues porque claro, en la Transición,
cosa que ustedes no vivieron, pero que fue una cosa tremenda, copiaron ese
artículo literalmente casi de las leyes orgánicas de Franco, concretamente del
artículo 37, que decía que las fuerzas armadas y los cuerpos y fuerzas de
seguridad del Estado son las que defienden el orden institucional, o sea, esto
es un artículo traído de la ley franquista. Y en cuanto al ejército, mire
usted, el ejército en estos momentos es un ejército que está bastante
domesticado. No solamente porque estemos en la OTAN, sino porque es un ejército
que siempre ha sido un poco un tigre de
papel. El problema está en la Guardia Civil, que es un cuerpo disciplinado,
está bien entrenado… pero el ejército como tal… ellos saben
perfectamente que una aventura militar como la que se intentó… lo que pasa es
que aquella que se intentó el 23 F tenía la mano del Rey detrás, ¿no? (pequeño
silencio)… no cuajaría… (suspiro del tipo voy a
morderme la lengua)… por eso cuando hablan de ruido de sables, es que quieren
asustar a alguien. Yo siempre digo, sí, a chachas y soldados sin graduación…
hoy en día el ejército no tiene capacidad. Nuestro ejército tiene solamente 3
unidades de elite que están preparadas para combatir: la legión, que
básicamente es una fuerza terrestre, y hoy sabemos que quien gana las guerras
es la supremacía aérea, véase Estados Unidos, que en ninguna guerra ha entrado
a combatir abajo, claro, desde arriba y sin que los cañones lleguen, esas
guerras las gana cualquiera. La segunda es el cuerpo de paracaidistas y la
tercera es la Brigada que hay en Figueirido, la cual
es una brigada aerotransportada que la mandan a los
sitios que sea… ¿el resto? El resto no tiene operatividad militar. Ninguna,
absolutamente ninguna. EGP: ¿Qué le parece la gestión de
Zapatero en estos casi dos años? Anguita: Hay cosas que yo valoro, hay otras que
veo que son producto del Marketing, seguramente todas las mañanas le dirán “hay
decir cierta tal frase”, pero hay una tercera, que es que… yo estoy esperando
en la política social y económica. Para mí un hecho positivo fue lo de Irak, un
hecho negativo lo de Afganistán, o sea, es un poco la política de la mecedora
que hacía Kennedy, doy aquí, doy allá. Me parece muy correcto que se intente
negociar qué es lo que pasa con ETA, porque en el fondo no es ni más ni menos que
el Pacto de Ajuria-Enea, el que quiera ir a internet que busque el pacto de Ajuria-Enea
y sacará la conclusión de que lo que está intentando hacer es lo que firmaron
todos, y muy especialmente, firmó el PP. “En el momento en el que cese la
violencia…” pues ¿a qué están esperando?
Está sufriendo ataques, merecidos unos
y otros no merecidos, por parte de la principal fuerza de la oposición, que
tiene cosas rarísimas, porque yo entiendo que la gente pueda pedir unas firmas.
Yo sí estoy de acuerdo con que el PP salga a la calle a pedir firmas. Tiene su
derecho. ¿Contra qué? Contra lo que le salga de las narices. Ahora, con lo que
no estoy de acuerdo es con la pregunta: Españoles, ¿quieren ustedes que los
seres humanos sean buenos? Si ustedes la han leído, la pregunta tiene castañas…
pero su derecho claro que lo tiene. Tiene derecho a pedir firmas cuando le
salga de las narices ¿qué es eso de que no tiene derecho? Y por otro lado… el
tema del Estatut… se ha empezado picoteando Cataluña,
Andalucía, en vez de tener una visión de Estado. ¿Qué Estado quieren ustedes?
Vamos a discutirlo, que es el eterno problema. Por lo tanto… luces y sombras.
Pero donde yo veo venir una sombra, que está ya, pero como estamos con el tema
del Estatut y otras cosas, no se habla, es en el tema
económico. En política económica y social es conservador, muy conservador. Eso
lo veremos en la propia reforma de mercado laboral. EGP: ¿Qué tres palabras no podrían
faltar en una biografía sobre Julio Anguita? Anguita: ¿La mía? Sólo una, vivió. Ya está. Es
lo único importante, que viví. Vivió significa ser consciente de que se vive, y
que se está en el sitio recogiendo opiniones, sintiendo… diría esa, vivió. EGP: ¿Qué pregunta le haría a Joaquín
Sabina? Anguita: Yo no le haría ninguna pregunta a
Joaquín. Joaquín es… ¿cómo lo diría yo?... el punto débil de todos nosotros,
porque es un canalla tierno, dice las cosas que los
demás no nos hemos atrevido a decir, y las dice de manera poética. Y sobre todo
es una persona a la cual se quiere, porque además muestra ese lado de la vida
que no es apolíneo, que no es ejemplarizante, sino un hombre con sus problemas,
sus canutos, sus bailes, con las noches de amor y esas cosas, ese submundo que también nos gusta a nosotros. Sabina es un
personaje, un personaje al que hay que querer independientemente de que un día
te critique o un día te alabe, para mí, es una de esas personas que nos hacen
reconfortarnos con la vida… también con los problemas
que él tiene con sus contradicciones, en todo caso, yo les diría a ustedes que
un saludo, que lo sigo aunque no suelo hablar yo mucho con la gente. Que lo
sigo y que estoy totalmente de acuerdo con sus cosas. |