El Lunes 13 de Febrero, pocas horas antes del nacimiento de esta revista, ElGranPoder se desplazó en el EGP-Móvil hasta Córdoba para entrevistar a Julio Anguita. Ex-alcalde de Córdoba, ex–Coordinador general de IU, pero nada ex de la actividad política. La cita era enla sede del Partido Comunista de Andalucía. Nos encontramos con un señor con muy buen aspecto, con un gesto serio pero agradable, que lo primero que hizo fue pedirnos perdón por haber llegado tarde (un par de minutos después de la hora concertada). Después de la entrevista, Anguita se llevó nuestra firma, un libro de Rimbaud. Aquí ponemos la entrevista íntegra de EGP a Julio Anguita.

 

EGP: Dice que llegó a la política por casualidad, sabiendo todo el esfuerzo que supone ser político en todos los aspectos, ¿cómo se llega a cuajar?

 

Anguita: Para empezar yo tengo una concepción muy específica de la política pero no voy a soltarla aquí. Cuando digo por casualidad es porque en el horizonte en el que yo me crié, eduqué y estudié la participación política era una cosa muy escasa y solamente era para las personas del régimen, que además decían que no eran políticos, incluso el propio Franco decía “haga usted como yo, no se meta en política”, mira qué feliz estaba. Lo que pasa es que uno milita clandestinamente en una fuerza política porque toma una doble opción. Una, combatir al franquismo y otra, apostar por una visión de sociedad alternativa, y se lucha en la clandestinidad pero nadie, nadie piensa que en su día eso puede plasmarse en una sociedad en que las ideas que tu defiendes…pues bueno ya no sean perseguidas con la cárcel sino perseguidas de otra manera…y bueno, llega  la legalización, una candidatura, hay que hacerla, uno va en ella, de pronto decimos…oye que llegan las elecciones municipales ¿por qué no encabezas?....bueno sí…y oye, sales de Alcalde…Bueno y a partir de ahí eso empieza como un círculo infernal, lo que pasa es que cuando yo dije esas palabras hablaba de la política institucional. Para mi, ésta es una parte y no la más importante, por eso decía que yo ni pensaba haber sido Alcalde, ni haber sido Diputado de Andalucía ni del Congreso. Realmente eso significó para mi un sesgo en mi vida profesional… yo empecé a hacer oposiciones a cátedra de instituto y hacer la tesis doctoral, las dos cosas fueron cortadas radicalmente como consecuencia de mi elección como Alcalde. Lo que pasa es que yo no pensaba que eso iba a ser así.

 

EGP: Como profesor ¿qué mensaje intentó siempre transmitir a sus alumnos?

 

Anguita: El sentido del trabajo. Verán, están ustedes ante un clásico. Es posible que digan que soy un anticuado, yo lo asumo, no tengo ningún problema, pero yo defiendo mis convicciones. El ser humano ha llegado a donde ha llegado, con sus miserias, gracias al esfuerzo. A mí me gusta mucho la vida, me gusta vivir bien y divertirme… vivir bien no es tener dinero, pero el estudio para mí es una cuestión fundamental, porque significa una gimnasia de la mente, una gimnasia y una apertura a nuevas posibilidades, y por tanto como profesor yo predicaba con el ejemplo. Siempre he trabajado muchísimo, pero  les exigía. No sé si han leído ustedes una anécdota que he contado algunas veces porque resume con perfección como procedo. Yo he estado dedicándole a mis alumnos más horas de lo que hace falta, pero mi mejor alumna, Chari Pérez Casado que ya es doctora, que está ejerciendo, dijo una vez hace unos años, “fuiste un hijo de puta pero muchas gracias”…ahí está resumido todo… ¿entienden ustedes lo que quiero decir? No es que uno esté persiguiendo al alumno, al contrario, lo que pasa es que le exiges trabajo, empezando por uno mismo. Yo he sido vocacionalmente docente y he ejercido la docencia en la actividad política, se ha notado.

 

EGP: ¿Es posible conseguir una sociedad sin clases teniendo en cuenta la propia esencia del ser humano, aquello de que el hombre es un lobo para el hombre?

 

Anguita: Esa versión de Hobbes ha sido utilizada para demostrar la dificultad… lo que pasa es que una de las cosas que la izquierda no ha sabido plantear, porque ella misma no se lo ha creído, es que la revolución no es solamente el acceso al poder, sino el cambio del ser humano. La izquierda revolucionaria no ha tenido en cuenta, como consecuencia de que sus modelos los ha cogido de revoluciones, de tomas del poder, que previamente, y esto es una lucha en el frente cultural, hay que cambiar al ser humano a la vez que se cambian las condiciones, porque claro, una persona no puede cambiar si las condiciones de vida son infrahumanas y efectivamente, es una tarea revolucionaria el pasar de una sociedad de homo homini lupus a pasar a otra en la que el hombre sea hermano del hombre. Pero esto ya está dicho… fueron los utópicos que tanto criticó Marx, sin razón, creo yo. Hemos visto los horrores que han podido surgir de tomas de poder donde se han hecho mejorar las condiciones de vida de la gente, pero sin la gente… estoy hablando de la Unión Soviética, para que se me entienda bien, donde al final hubo una corrupción, que no es que en otros sitios no la haya, pero a mí me molesta la que hay entre los míos. Por eso, la lucha es fundamentalmente económica, pero cultural. ¿Y en qué sentido se pueden fundir la lucha económica y la cultural? Por ejemplo, para mí, la lucha económica y cultural es combatir contra el consumismo, contra el derroche. Llegar al concepto de riqueza democrática que defendía un conservador, Roy Harrod. Tener la vivienda, la comida, el puesto de trabajo y a partir de ahí el tiempo libre necesario, la formación para que el hombre pueda despertar sus potencialidades. En ese sitio, en la lucha contra la corrupción, contra el derroche, contra el consumismo y por la igualdad de derechos sociales, ahí se presta todo. Pero el terrible drama de la izquierda y de los sindicatos es que hasta ahora los trabajadores han luchado por repartir el cortijo, por coger la tajada correspondiente, que después le acaban quitando, lo que pasa es que ya la tajada hay que cuestionársela. El modo de vida de Occidente no se puede predicar para los 6300 millones de habitantes del planeta. Es imposible. Es lo que nos gusta decir a la izquierda política y sindical, que estamos viviendo de una manera que no se puede vivir. El derroche es tremendo, las cosas se tiran, la producción, el papel, la contaminación…es un modelo civilizatorio el que está en crisis… y en la izquierda seguimos con nuestro trantrán

 

EGP: ¿Dentro de su trayectoria en la política, nos podría hablar de un momento dulce y un momento amargo que haya tenido?

 

Anguita: El momento dulce es permanente en la medida en que uno hace lo que quiere. Verán ustedes, la política es algo en lo que puede haber creación, y uno se siente bien, defendiendo sus ideas, proyectándolas, yo confieso que he sido feliz y lo sigo siendo porque estoy en política y aunque no esté en cargo público alguno tengo mucha actividad. Amargos los hay bastantes, lo que pasa es que cuando uno entra aquí, ya sabe qué es lo que le espera… yo no soy de los que se quejan. Esto es así. El ser humano no es perfecto, las organizaciones tampoco y uno tiene la gratificación de que todas las mañanas puede decir al menos, pues mira, vamos funcionando, estoy haciendo lo que puedo. Ya está. No hay que elevarnos a la categoría de dioses o demonios, simplemente somos seres humanos que tienen sus miserias y sus gratificaciones. Hay que bajar a la política de los altares. De los altares hay que bajarlo todo, empezando por la propia política.

 

EGP: Usted dijo una vez que el político debe ser poeta y creativo

 

Anguita: Pues sí, por ejemplo…vamos a hechos concretos cuando entramos en el ayuntamiento de Córdoba, año 79, no se había visto nunca que el Alcalde y los Concejales fuesen a los barrios a explicarles los presupuestos a los vecinos, no se había visto nunca que se dijese a los sindicatos, pasen ustedes a los consejos de administración para que aprendan cómo funciona una empresa por si algún día tienen que dirigir, no se había hecho nunca abrir las casetas municipales en las ferias para que pase el público, o hacer los plenos mas públicos de lo que eran en realidad o someterse los Concejales diariamente durante 6 meses a preguntas de la gente en todas las emisoras, eso fueron 6 meses, o después cuando se crea la convocatoria para Andalucía…eso es la creatividad. Porque las instituciones, todas todas, estén servidas por la derecha o por la izquierda son conservadoras. Claro, siempre la izquierda tiene que hacer dos actos: uno, la afirmación de que tengo que administrar esto y otro, negarlo. Esto no lo podemos cambiar, o uno u otro, lo que pasa que muchas veces cuando entramos en las instituciones es que creemos que tenemos que defenderlo… bueno y ¿por qué?, si esto es una maquinaria que no fue creada por nosotros, a eso le llamo creación, y la creación conlleva crisis, y la izquierda yo creo también que es la fuerza que está siempre ante la crisis porque nunca acepta lo existente, somos quizás, la izquierda, y quiero que se me entienda bien, puede ser un poco la neurótica, la que no se instala nunca. Eso se paga después, el que quiere participar como izquierda lo debe asumir, eso es creación también. Lo que pasa es que ustedes está viendo una época en la que no hay creación ninguna, todo es igual, todo es igual. Aquí en España, se vivió, no sólo en el ayuntamiento de Córdoba, también en otros muchos sitios, una etapa de creación, cosas nuevas. Todo lo que ha sido el movimiento éste de antiglobalización es una creación, todo lo que ha significado y significa Attack, esa asociación que lucha por el famoso 0,7% o por la Tasa Tobin, eso también es creación. Formas nuevas, gente creadora, que tiene riesgos sí, que a veces la creación no es perfecta de acuerdo, pero lo que pasa con la no creación es lo de siempre: elecciones, el mismo discurso, patatín patatán, en el fondo todos mantenemos lo mismo, esa no creación, pero es normal que lo diga yo desde el puesto ideológico en el que estoy.

 

EGP: ¿Cuál ha sido para usted el momento dorado de la historia de España?

 

Anguita: (Risas) No lo ha habido. Quizás un fugaz instante la mañana del 14 de abril de 1931, cuando por primera vez en España se produce una ruptura democrática. Somos un país con una historia muy especial, tantos debates sobre autonomías, sobre España que se pierde… somos un país con una historia distinta, en la que ha habido tres religiones, tres maneras de entender a dios, pero tan específicas, tan españolas… por cierto, la palabra español no aparece hasta el siglo XIII, y eso no ha querido ser asumido, siempre ha sido de una frente a la otras, lo reyes católicos exterminaron a los demás que no pensaban religiosamente como ellos, pero eso no se acabó, no. Me extraña muchas veces cuando veo en el Palacio de Oriente todos los reyes de la llamada reconquista y no veo ni a Abderramán I ni a Haken II, que eran tan reyes de España como los otros, reyes de un cortijo, en el que se aullaba y lavarse se lavaban poco, pero reyes. Por tanto, en España no hay nada más que un momento. Fíjense ustedes que en el siglo XIX, cuando empieza a aparecer la tibia corriente democrática. Es como consecuencia del hecho de que Fernando VII quiere que su hija Isabel gobierne y llega a un pacto para que la niña gobierne y es un momento de transición y se tiene que apoyar en lo que él persigue, y a partir de ahí pronunciamientos… Así un día tras otro, hasta que el único momento en el que el pueblo español rompe, toma un protagonismo es el 14 de abril de 1931.

 

EGP: ¿Cree que veremos la III República de España?

 

Anguita: Hombre…yo estoy trabajando no saben ustedes cuanto para eso, lo que pasa es que se choca con varias dificultades. La primera es la tendencia de la gente a conmemorar la Segunda República, incluso conmemorar la primera, y a mí con eso me llaman los demonios. Porque yo quiero hablar de la tercera, lo que pasa es que es más cómodo, es más cómodo hablar de la segunda República, de cómo fue abatida por el fascismo… y la Segunda República tuvo muchos fallos, como decimos aquí más que una escopeta de caña, hay que bajarla también de los altares… y entonces hay que plantear la tercera. Pero hablar de la tercera república diciendo que se va a distinguir porque cambiamos a un Rey por un Presidente… para eso me quedo jugando al dominó. La tercera república o es una en la que las tres generaciones de los Derechos Humanos se perciben en los derechos políticos, sociales, y medioambientales con una participación popular sabiendo lo que es y creando ciudadanos republicanos, que son aquéllos conscientes de sus derechos, o no merece la pena. Pero eso hay que crearlo… yo voy dando conferencias por ahí y he puesto en marcha un documento que se llama la propuesta republicana donde intento adelantar cuales serían los ejes y los contenidos de la tercera república… pero no se lee. Eso sí, me llaman y me dicen ven aquí que vamos a hacer un acto para la Segunda República y digo: pues no quiero ir. Somos un país de conmemoraciones, pero la conmemoración exige poco esfuerzo mental, somos un país perezoso, radical porque la radicalidad es cómoda. ¿Quien es el malo? Ese, pues que lo encierren, y a veces quien es el malo o el bueno está tan claro. Crear la tercera república es un esfuerzo ciudadano y político de tesón, de dificultades y no estamos por eso. Yo soy muy adversario de las conmemoraciones, las de la Segunda República ya empiezan a aparecer. Viniendo para acá me han llamado tres veces, uno de Granada, otro de Pontevedra, para un acto de conmemoración…y no voy. ¿Estoy en contra de la Segunda República? No, pero ya estoy harto de mirar al pasado.

 

EGP: ¿Qué libro le regalaría al rey Juan Carlos?

 

Anguita: ¿Yo? No sé, cualquier libro, no creo que Su Majestad el Rey sea muy dado a leer… No, yo es que no le regalaría nada. En todo caso, dicho en broma le regalaría un buen billete de AVE para el exilio, pero ya está, nada más.

 

EGP: Usted dijo una vez que se siente sureño por herencia y convicción. ¿Existe un verdadero sentimiento andaluz?

 

Anguita: Existe una decantación, pero para empezar, odio a los “itas”, a los cordobitas, a los sevillitas y a los malaguitas, porque suelen representar el topicazo. Aquí en concreto, la mujer cordobesa, los toros, manolete… Sí hay un sentimiento andaluz, pero un sentimiento andaluz que sólo ha arraigado por desgracia de una manera fuerte en determinadas minorías. Poetas como Lorca, Cernuda, Machado. Gente como Blas Infante, capaz de producir ese lema: “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”. Es perfecto, porque se acaba con esa plaga llamada nacionalismo, de todo tipo. Es un sentimiento que se representa en el esplendor del califato, en el que un Abderramán III y un Al Hakén II manden como embajadores del Califato a obispos de Córdoba. Haken II manda a Recemundo, que tiene muy claro que su señor natural es el Califa, pero que su señor religioso es otro, y no pasa nada. Hay un esplendor, con todas sus dificultades, no mitifiquemos, en el que esa convivencia de la que se acuerda uno cuando ve los fundamentalismos de un lado y del otro, es para mí una herencia andaluza. Después llegó el cristianismo de forma muy depuradora. Pero a pesar de eso, sí que hay una especie de relativización de las cosas. Andalucía ha tenido la capacidad de ir asimilando a la gente desde una cultura profunda del saber vivir. A pesar del señorito, que es la marca que la reconquista deja, sí lo hay. En concreto, una de las figuras que yo más admiro es el propio Blas Infante, y no soy andalucista. Me parece una personalidad extraordinaria, por no hablar de los artistas, de los poetas o de intelectuales como el Doctor Jiménez, por ejemplo o gente que ha estado produciendo un intento de serenidad y lucidez en medio de tanta vehemencia. En ese aspecto, yo me siento andaluz, me gustaría ser como ellos.

 

EGP: ¿No le aplasta el tópico que desde fuera de Andalucía manejan sobre nosotros?

 

Anguita: Sí, pero es que lo cultivamos. Ya lo dijo Carlos Cano. Él era algo grandioso, a parte de gran amigo mío. Él dijo aquello de otra vez la peineta Andalucía… Ustedes no conocieron por edad lo que fue el Referéndum del año 80. Este pueblo vibró. Quiso recuperar una cosa que no sabía a ciencia cierta lo que era, y aquello fue desapareciendo. Pero es que verá usted, la televisión pública Andaluza está todo el día con el chiste, todo el día estamos con la virgen del Rocío, entiendo que la pongan, pero es que la virgen del Rocío no es emblema de absolutamente nada de lo que es Andalucía. Estamos todo el día con el topicazo, estamos todo el día con el ombliguismo de no sé qué puñeta. Está cultivado por los poderes públicos, empezando por los ayuntamientos (Anguita pone cara de desagrado y hace un gesto señalando a algún sitio, que interpretamos como al propio Ayuntamiento de Córdoba). Mientras sigamos cultivando esa Andalucía de pandereta… ¿Cómo me pueden poner un programa retransmitiendo continuamente la romería de la virgen del Rocío? ¿Esto qué puñeta es? Por no hablar de otras cosas…Pero bueno, repito, el topicazo lo hemos cultivado nosotros, porque parece ser que es lo que sabemos hacer.

 

EGP: Parece que la juventud se aleja un poco de la política, ¿en qué fallan ustedes los políticos?

 

Anguita: Sí vera usted, esto es muy profundo, en la medida en que… yo lo que le acuso es que su protesta no sea consecuente (sonríe). Yo no entiendo a los abstencionistas en las elecciones, solamente me merece respeto el tío que va, se levanta y va a votar y vota en blanco y dice: iros todos a tomar por allí. Yo a ese lo felicito, incluso yo, en plena campañas he dicho: votad en blanco, al que vota en blanco lo admiro porque el tío va y echa su voto, por tanto… (en ese momento, a Julio Anguita le suena el móvil)…”esto perdónenme ustedes, porque es la primera vez que me pasa, no quiero que se den cuenta de que… (se refiere a que no quiere cortar la llamada)….lo voy a cerrar a continuación (el móvil deja de sonar), ea adiós chuiquitos” (Se ríe y continúa por donde lo había dejado) Por tanto, esa protesta que es yo no quiero saber nada a mí no me gusta, combate con el voto en blanco… es que nos manda a todos a freír nabos. Plantea otra alternativa. Pero tras el apoliticismo se esconde a veces la comodidad, la comodidad de no quiero saber nada. Nosotros no hemos dado ejemplo evidentemente, pero nosotros somos como es nuestro pueblo, y aquí es donde….tengo una conferencia el jueves en Almería y ya la adelanto, vamos a ver…en la política se puede dar el hecho de que se roba del erario público como lo hacemos como pueblo, en la política se miente como nosotros en nuestras relaciones, somos el reflejo de nuestro pueblo, pero nosotros tenemos más culpa. Te voy a decir por qué… cuando he oído por las tabernas: pues tal político está robando… pues hace bien yo haría lo mismo… yo digo: somos hijos de este pueblo, o bien yo no pago los impuestos como hace el Julio Iglesias. Es nuestra culpa, cuando llegamos a un puesto de responsabilidad tenemos que acabar con eso, cortarlo o  denunciarlo, aunque a la gente no le guste. Yo en mi vida privada he tenido en los últimos años el acoso cuando he comprado algo con IVA o sin IVA. He dicho que con IVA… “pero si te va a costar más barato” y he dicho que con IVA, ya sé que me va a costar más, “pero si todos lo hacen”, bueno pues yo no. ¿Usted lo hace señor empresario? ¿Señor carpintero? Sí, pues entonces usted es como otros que lo hacen. Por tanto el desencanto de la política está justificado y más que justificado y como tal exijo una respuesta contundente. Repito, en caso de que usted no quiera saber nada vota en blanco, pero muchas veces nos conviene que esto exista para justificar nuestra pereza… “yo lo hago como todos, todos son iguales” pero yo digo: no, es que hay gente que no es igual, “si ya lo sé, yo conozco casos”, pues copia de esos casos por qué copiar de lo otro. El político tiene una función que a veces… yo lo he hecho y me han criticado por ello, pero no voy a abdicar… el político está para decirle las cosas claras a su pueblo y guste a su pueblo como si no le gusta. Y éste tiene derecho a criticarlo, echarlo de la política, ponerlo verde pero nosotros también a la gente… ”es que no te va votar”, pues que vote  a su abuela. Es que el problema es cuando la política se ha transformado en el supermercado, donde que hay que vender, que la gente compre y a partir de ahí lo que importa es la campaña, no el contenido, y así derivando derivando hasta lo que tenemos ahora, pero esto es un viejo debate, un debate en el que ya nadie debe entrar pero que está ahí. He visto las campañas, como se hacen… y te digo más, yo nunca he ido a un asilo a ver a un anciano en campaña, ni a guarderías, jamás en mi vida. Yo he bajado muchas veces a las minas a ver a los mineros, pero nunca en campaña y además sin periodistas… “es que eso no vende”, yo no tengo que vender nada, yo tengo que intentar convencer, con mis palabras, con mis hechos y con mi ejemplo, “es que entonces no te votan”, pues que voten a otro. Claro, en la época en la que estamos metidos, en la que las fuerzas políticas necesitan ser votadas para sacar cargos públicos, tener dinero y les da el estado subvención y en función de los diputados que tienen cobran una cantidad y para mantener entonces el partido… ya empezamos, ya estamos todos metidos, pero eso es un debate que por cierto está empezando en el PC a nivel de toda España y en Europa y Latinoamérica, un debate sobre la vigencia de nuestro pensamiento y entran estas cosas. Pero esto es un revulsivo, no es fácil de hacer. Incluso el funcionamiento de muchas cosas que se hacen en nuestras casas que hay que cuestionárselo.

 

 

EGP: Cambiando radicalmente de tema, queríamos preguntarle sobre la libertad de expresión. ¿Qué opina sobre el tema de las caricaturas de Mahoma?

 

Anguita: A eso lo llamo yo una cuestión poliédrica, porque tiene muchas aristas. Sobre eso voy a escribir precisamente esta tarde. Escribo cada 15 días en Mundo Obrero y me ha tocado este tema. Vamos a ver, es que hay que hacer una serie de afirmaciones. Para empezar, las religiones son uno de los peores ingredientes que las humanidades han ido produciendo. Ahora tenemos un asusto que es la ablación, que es una auténtica monstruosidad, pero yo también he leído que existieron, “los castrati”, que eran los niños que se castraban en Roma para cantar en la escolanía del Papa. En España ha habido esclavitud hasta el siglo XIX y la iglesia lo consintió, ¿a cuánta gente se ha matado en nombre de la Religión?. Ahora dice la Iglesia que el purgatorio y el limbo no tienen sentido, pero oigan, es que ustedes han matado a gente que negaba que eso existiera. Por tanto, primera cuestión: me parece que ese escándalo que se ha montado en muchos sitios es un escándalo dirigido e hipócrita. En segundo lugar: se pueden sentir ofendidos los profetas tanto como cuando alguien se mofa por ejemplo del ideal comunista. ¿Qué tengo yo menos de ideal que el del profeta o el de Jesucristo o el de Yaveh? En tercer lugar: La libertad de expresión que los otros defienden a capa y espada tiene sus límites, aquellos que dicen que si llevamos la libertad de expresión hasta sus últimas consecuencias podemos causar un mal mayor. Es decir, ¿tenemos que ser sinceros incluso cuando estemos ante un enfermo que está agonizando y decirle: Oye, que te vas a morir…? En cuarto lugar: Los periódicos, en su inmensa mayoría la libertad de expresión la cortan cuando se lo impone el poder político, cuando se lo impone el patrón. Así que no me hablen en los medios de comunicación de la libertad de expresión. Ustedes están todos los días seccionando, cortando su libertad de expresión. En consecuencia, yo creo que la libertad de expresión es algo sagrado, pero que debe ser matizado cuando puede surgir un mal mayor. Añado algo más. Lo que ha ocurrido con las embajadas ha estado dirigido, es verdad que no se puede herir el sentimiento religioso, pero esto es muy difícil. ¿Yo tengo que consentir que a una señora le hagan la ablación? Pues no. Así le moleste a Mahoma o a Alá, porque eso va contra los Derechos Humanos. Es decir todas las religiones y sus jefes se tienen que someter ante los Derechos Humanos. Yo le diría a los periodistas… hombre, procuren ustedes no ofender, critiquen las costumbres, aplíquenselo a ustedes mismos…no eleven dogmas, porque está muy bien atacar el dogma de la presencia divina, pero el dogma de su libertad de conciencia y su libertad de expresión ustedes mismos lo están traicionando todos los días… les podría poner casos… Pero bueno, resumiendo diría que es una cuestión poliédrica que exige racionalidad en el combate contra la alienación, y para mí el hecho religioso lo es, aunque suelo ser muy respetuoso… es un combate de la razón, y como tal, debe ser mesurado, cargado de razones, cargado de argumentos… y también desde la firmeza de que si la religión produce hechos que atacan los derechos humanos, hay que ir contra ello, pero si puedes evitar la excusa para que se formen esas turbas… Como dicen ellos, qué harían ustedes si representásemos a Jesús fornicando con la Magdalena… Pero en fin, hay que entrar contra todas esas acciones que en nombre de Alá o Mahoma se hacen, y no digamos las del Vaticano, o no digamos las del Judaísmo. Mi posición es una posición de firmeza, pero quitando aristas. No sé si me he explicado. No puedo decir A ó B.

 

EGP: Este tema del general MENA y otros… ¿Cree que el ejército sigue representando en este país un peligro?

 

Anguita: Había uno que cuando pasaba al lado de un gato, le pegaba una patada y decía: “esto hago yo con los tigres”. Bien, el general Mena no tenía que haber dicho eso, porque eso le corresponde decirlo a otras personas, pero lo que el general Mena ha dicho es una verdad como un templo, porque el artículo 8 existe. El problema es el artículo 8 de la Constitución, no el general Mena, pero los hipócritas que en este mundo hay, que son millones, apuntan al general Mena. Pues no, señores, cambien ustedes la Constitución, esa que es tan perfecta, que dice que el ejército está para eso. Yo digo, en el supuesto de que hubiera una secesión, cosa que es dificilísima… cojan ustedes la Constitución de la República, que decía que ante un caso de estos, el Presidente de la República inmediatamente tomaba las medidas que creyera oportunas y a continuación iba a las Cortes a dar la cara, explicaba lo que había hecho y a continuación se sometía a las críticas y ya está. ¿Pero por qué puñeta meter al ejército, que son unos funcionarios en la Constitución? En la República se ponía al poder político, que es el elegido. El Presidente de la República tomaría la medida que tuviera que tomar y después daría la cara ante las Cortes Generales. ¿Y por qué poner al ejército?

Pues porque claro, en la Transición, cosa que ustedes no vivieron, pero que fue una cosa tremenda, copiaron ese artículo literalmente casi de las leyes orgánicas de Franco, concretamente del artículo 37, que decía que las fuerzas armadas y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son las que defienden el orden institucional, o sea, esto es un artículo traído de la ley franquista. Y en cuanto al ejército, mire usted, el ejército en estos momentos es un ejército que está bastante domesticado. No solamente porque estemos en la OTAN, sino porque es un ejército que siempre ha sido un poco un tigre de papel. El problema está en la Guardia Civil, que es un cuerpo disciplinado, está bien entrenado… pero el ejército como tal… ellos saben perfectamente que una aventura militar como la que se intentó… lo que pasa es que aquella que se intentó el 23 F tenía la mano del Rey detrás, ¿no? (pequeño silencio)… no cuajaría… (suspiro del tipo voy a morderme la lengua)… por eso cuando hablan de ruido de sables, es que quieren asustar a alguien. Yo siempre digo, sí, a chachas y soldados sin graduación… hoy en día el ejército no tiene capacidad. Nuestro ejército tiene solamente 3 unidades de elite que están preparadas para combatir: la legión, que básicamente es una fuerza terrestre, y hoy sabemos que quien gana las guerras es la supremacía aérea, véase Estados Unidos, que en ninguna guerra ha entrado a combatir abajo, claro, desde arriba y sin que los cañones lleguen, esas guerras las gana cualquiera. La segunda es el cuerpo de paracaidistas y la tercera es la Brigada que hay en Figueirido, la cual es una brigada aerotransportada que la mandan a los sitios que sea… ¿el resto? El resto no tiene operatividad militar. Ninguna, absolutamente ninguna.

 

EGP: ¿Qué le parece la gestión de Zapatero en estos casi dos años?

 

Anguita: Hay cosas que yo valoro, hay otras que veo que son producto del Marketing, seguramente todas las mañanas le dirán “hay decir cierta tal frase”, pero hay una tercera, que es que… yo estoy esperando en la política social y económica. Para mí un hecho positivo fue lo de Irak, un hecho negativo lo de Afganistán, o sea, es un poco la política de la mecedora que hacía Kennedy, doy aquí, doy allá. Me parece muy correcto que se intente negociar qué es lo que pasa con ETA, porque en el fondo no es ni más ni menos que el Pacto de Ajuria-Enea, el que quiera ir a internet que busque el pacto de Ajuria-Enea y sacará la conclusión de que lo que está intentando hacer es lo que firmaron todos, y muy especialmente, firmó el PP. “En el momento en el que cese la violencia…”  pues ¿a qué están esperando?

Está sufriendo ataques, merecidos unos y otros no merecidos, por parte de la principal fuerza de la oposición, que tiene cosas rarísimas, porque yo entiendo que la gente pueda pedir unas firmas. Yo sí estoy de acuerdo con que el PP salga a la calle a pedir firmas. Tiene su derecho. ¿Contra qué? Contra lo que le salga de las narices. Ahora, con lo que no estoy de acuerdo es con la pregunta: Españoles, ¿quieren ustedes que los seres humanos sean buenos? Si ustedes la han leído, la pregunta tiene castañas… pero su derecho claro que lo tiene. Tiene derecho a pedir firmas cuando le salga de las narices ¿qué es eso de que no tiene derecho? Y por otro lado… el tema del Estatut… se ha empezado picoteando Cataluña, Andalucía, en vez de tener una visión de Estado. ¿Qué Estado quieren ustedes? Vamos a discutirlo, que es el eterno problema. Por lo tanto… luces y sombras. Pero donde yo veo venir una sombra, que está ya, pero como estamos con el tema del Estatut y otras cosas, no se habla, es en el tema económico. En política económica y social es conservador, muy conservador. Eso lo veremos en la propia reforma de mercado laboral.

 

EGP: ¿Qué tres palabras no podrían faltar en una biografía sobre Julio Anguita?

 

Anguita: ¿La mía? Sólo una, vivió. Ya está. Es lo único importante, que viví. Vivió significa ser consciente de que se vive, y que se está en el sitio recogiendo opiniones, sintiendo… diría esa, vivió.

 

EGP: ¿Qué pregunta le haría a Joaquín Sabina?

 

Anguita: Yo no le haría ninguna pregunta a Joaquín. Joaquín es… ¿cómo lo diría yo?... el punto débil de todos nosotros, porque es un canalla tierno, dice las cosas que los demás no nos hemos atrevido a decir, y las dice de manera poética. Y sobre todo es una persona a la cual se quiere, porque además muestra ese lado de la vida que no es apolíneo, que no es ejemplarizante, sino un hombre con sus problemas, sus canutos, sus bailes, con las noches de amor y esas cosas, ese submundo que también nos gusta a nosotros. Sabina es un personaje, un personaje al que hay que querer independientemente de que un día te critique o un día te alabe, para mí, es una de esas personas que nos hacen reconfortarnos con la vida… también con los problemas que él tiene con sus contradicciones, en todo caso, yo les diría a ustedes que un saludo, que lo sigo aunque no suelo hablar yo mucho con la gente. Que lo sigo y que estoy totalmente de acuerdo con sus cosas.