La mañana del Sábado 21 de Enero, tras carreras, llamadas de teléfono y tropezones llegó el momento de conversar con Fernando Sánchez Dragó. Él estaba al otro lado del teléfono desde Castilfrío, un pequeño pueblo de Soria. Nosotros, en la redacción de EGP, en Sevilla.

 

Dragó es una persona que dice lo que piensa, por tanto es un personaje polémico. Intenta escapar de etiquetas y aborrece religiones, patrias y banderas. Hoy día presenta un programa literario en Telemadrid, “Las Noches Blancas”.

 El personaje público Dragó quizá proyecta una imagen altiva, incluso pedante a veces. Esta imagen nos cambió al empezar a hablar con él. Al otro lado del teléfono nos encontramos a un hombre de 70 años, dispuesto a regalar palabras a una revista recién nacida.

 

Tras una pequeña charla sobre Aldebarán, iniciativa poética que llevó a cabo en su juventud y sobre su devoción por Japón, país en el que según él “la gente cumple con su deber y nadie engaña a nadie” empezó esta entrevista que aquí reproducimos íntegramente, palabra por palabra.

 

 

EGP: ¿Por qué vive en España?

 

Dragó: Bueno… (Risas) esa pregunta me la hago yo muchas veces. En primer lugar, yo paso muchos meses al año viajando… ahora dentro de un par de meses me voy a la India un tiempo. Eso no lo sabe nadie, pero yo casi la mitad del año me la paso viajando, fuera de España y el resto del tiempo, cuando estoy aquí, vivo encerrado en este pueblo, que es casi el Tíbet. Es un pueblo de ocho habitantes, un lugar fuera de España, fuera del mundo. Podría estar perfectamente en las cercanías de Lhasa, así que tampoco estoy mucho en España. Y por otra parte, pues mi lengua es el español, aquí tengo mis amigos, mis hijos, mi fuente de ingresos principal, mi trabajo, todas estas cosas… pero la verdad es que el otro día algún periodista me preguntaba qué era lo que más lamentaba de mi vida, y le contesté “no haberme quedado a vivir en Asia en los años sesenta, haber vuelto”. Pero tengo la intención de comprar una casita en el campo en Japón y de vivir un tiempo entre este Tíbet hispánico y Japón.

 

EGP: ¿Se siente de algún lado después de haber estado tanto tiempo fuera?

 

Dragó: Si has echado un vistazo a mi último libro, Kokoro, en su solapa dice que soy lo que fue Ulises frente a Cíclope, Nemo, es decir, nadie. Así que he procurado a lo largo de mi vida matar el ego, desprenderme de todas las etiquetas. No soy nadie, soy sólo yo. No tengo etiqueta, ni nacionalidad, ni patria, ni bandera, ni frontera, ni dios, ni rey, ni ley.

 

EGP: Usted participó activamente en la lucha contra el régimen franquista además de en el mayo del 68…

 

Dragó: Bueno, eso es un mito. Participé activamente, muy activamente en la lucha contra el franquismo, estuve diecisiete meses en la cárcel y casi siete años en el exilio. Lo que es mito es que participé en el Mayo francés. Todo el mundo cree que participé, pero a mí  me pilló afortunadamente en Hong Kong, yo todos esos años estuve viviendo en Asia. Lo que sí sucedió es que viniendo yo desde Oriente y llegando desde Occidente todos los chicos rebotados del Mayo francés, nos encontramos en Katmandú. Fui el primer español que llegué allí en aquellos años y sí, entablé muchos lazos con toda esta gente del Mayo francés, a los cuales por otra parte ya conocía de antemano, chapoteábamos en los mismos bebederos, así que directamente no participé.

 

EGP: ¿Qué le haría volver a salir a la calle hoy?

 

Dragó: La última vez que salí a la calle fue en las manifestaciones contra la guerra de Irak, y me arrepentí. Me di cuenta de que el ser humano cuando se agrupa para algo, se convierte en chusma, en populacho. Me di cuenta también de que quienes iban allí en nombre del pacifismo eran más belicosos que nadie. Aquello no era una manifestación a favor de la paz, sino una manifestación a favor de la guerra contra el PP y contra una serie de cuestiones. Me pareció algo verdaderamente muy triste, saqué muy mal sabor de boca. Desde entonces me prometí no volver a participar nunca más en nada donde haya más de dos personas.

 

EGP: Cambiando de tema, yéndonos a un tema de actualidad… ¿qué se le viene a la cabeza cuando escucha la palabra “Estatut”?

 

Dragó: Pues aburrimiento, indiferencia y sorpresa de que después de un millón de años de historia la gente todavía luche por estas cosas.

 

EGP: ¿Se refiere a los nacionalismos?

 

Dragó: Sí, por los nacionalismos, por las banderitas, por estas bobadas… en cualquier caso ni me siento catalán, que no lo soy, pero tampoco me siento español, o sea que la verdad, el asunto me trae bastante al fresco. Pero me deprime un poco la estupidez. Ahora bien, creo que es un problema, y creo que realmente nadie pensaba en el estatut, ahora ya de tanto machacárselo a la gente se convierte en un problema, el típico problema creado por los políticos. No contribuyen a resolver ningún problema, al contrario, como viven de ello les interesa crearlos.

 

EGP: ¿Cómo ve el tema de una posible negociación con ETA?

 

Dragó: Vale para eso lo que he dicho sobre los nacionalismos, pero sobre lo que sí estoy es fundamentalmente contra la violencia, claro, en el problema del nacionalismo vasco hay un componente de violencia que yo desapruebo. Lo que yo siempre he dicho dando conferencias en el país vasco es que ¿por qué los abertzales, esto vale también para ETA, no se dan cuenta de que la forma mas eficaz para conseguir algo es aplicar lo que hizo Gandhi? La resistencia pasiva la no violencia, que vayan delante de la Puerta del Sol y desde donde les de la gana, vestidos de blanco con una flor en la mano, se sienten en la posición del loto. Así es como Gandhi consigue liberar a un país como la India de las garras británicas sin derramar una gota de sangre, con procedimientos tales como negarse a pagar el impuesto de la sal, cosas así de sencillas derrotaron a un imperio. Por supuesto que la lucha de los abertzales no es mi lucha, yo voy solo por la vida pero lo que me molesta es que recurran a la violencia y que carezcan de la lucidez necesaria para darse cuenta de que conseguirían mucho más si no apelaran a la violencia.

 

EGP: ¿Y habrá solución, habrá una salida como la hubo en Irlanda?

 

Dragó: Bueno, una cosa son los irlandeses y los británicos y otra los españoles y los vascones, así que no porque en Irlanda se haya llegado a una paz quizá un poco precaria, no significa que eso vaya a suceder también aquí. No sé, la verdad es que está todo tan enconado… hombre si me preguntas a largo plazo yo creo que es una inevitabilidad histórica, no es un juicio de valores, es una constatación, que España se fragmente. Los demonios familiares españoles son así. Este país siempre ha estado peleándose con su sombra, todo esto que pasa en España con los catalanes, vascos, gallegos y tantos otros, el viva Cartagena en definitiva, es un demonio familiar de la historia de España, lo de pelearnos con nosotros mismos, lo de poner en tela de juicio nuestra identidad  no sucede en Japón, ni Francia, ni China, ni en Italia. Incluso alguno de ellos, como Italia por ejemplo, se han formado después de la nación española. Eso pertenece a las típicas locuras ibéricas y claro la locura es imprevisible, así que no me atrevo a dar pronósticos

 

EGP: Algunos andaluces nos sentimos aplastados por el tópico, la imagen estereotipada que se tiene de Andalucía…

 

Dragó: Sí,  tenéis razón, porque efectivamente se ha creado una imagen estereotipada, folclórica del andaluz profesional. Habéis contribuido, os habéis beneficiado de ella y lo habéis propagado por el mundo… ¿Vosotros de qué ciudad sois? (de Sevilla)

Pues en ninguna parte se nota eso como en Sevilla. Verdaderamente ser de Sevilla es una especie, si se me permite la broma joseantoniana, de unidad de destino de lo universal. A mí me gusta muchísimo Sevilla, sobre todo antes de que la Expo la arrollara, pero bueno, a pesar de eso es una ciudad maravillosa, yo siempre digo que es la ciudad más culta que hay en la tierra, pero es verdad que vosotros los sevillanos sois los que habéis convertido ser sevillano en una profesión, así que no os quejéis demasiado.

 

EGP: … un sevillano se puede sentir a veces prisionero de su propia ciudad.

 

Dragó: Sí, personas como vosotros por ejemplo lo estáis, pero eso le pasa un poco a todo el mundo. Por ejemplo, mi mujer que es japonesa también se siente aquí en España y en otras partes del mundo un poco prisionera de la imagen que tienen los japoneses, que también es una imagen estereotipada, la geisha, el samurai, el pescado crudo…en cuanto una cultura es fuerte, poderosa y vigorosa como lo son la japonesa o la andaluza, inevitablemente se crean unos esquemas, se fijan troqueles, arquetipos y la gente que tiende a lo facilón suele agarrarse a eso y no darse cuenta de que los troqueles pueden cambiar y que detrás de cada troquel, de cada estampita hay un ser humano movedizo.

 

EGP: ¿Cree que los políticos andaluces desde Chávez hasta Arenas, cumplen con una causa andaluza? ¿Existe esa causa?

 

Dragó: En la democracia no hay políticos, lo único que hay es recolectores de votos. La democracia tiene cosas buenas y cosas malas, como todos los sistemas políticos, pero la democracia tiene esa espada de Damocles sobre la cabeza de los políticos entre comillas que es que cada cuatro años tienen que conseguir los votos suficientes para seguir en su despachito, eso es lo que les importa fundamentalmente a los políticos. Entonces cuando los políticos andaluces hacen nacionalismo andaluz o los catalanes lo hacen catalán o los gallegos lo hacen gallego no es tanto porque lo sientan sino porque creen, a lo mejor equivocándose, que lo necesitan para conseguir votos, y eso falsifica la profesión del político. Ser político creo que es una profesión que puede ser decente, el político es un señor que se dedica a administrar de la mejor manera posible la sociedad, lo que pasa es que esta hipoteca de conseguir votos les lleva a todos a querer agradar al todo el mundo. Por ejemplo, eso de que digan andaluces y andaluzas, españoles y españolas, vascos y vascas,  ciudadanos y ciudadanas, esa barbaridad lingüística que acaban de incorporar… pues eso lo hacen porque creen que si no lo dicen se van a enfadar las mujeres o se van a enfadar los varones. Son como monigotes que sonríen a derecha e izquierda y que quieren continuamente agradar a todo el mundo. Un político no es eso, un político es un señor con una idea buena, regular o mala, compartida o no por los ciudadanos, de cómo debe funcionar la sociedad y que la propone y si consigue los votos suficientes para sus ideas la aplica y si no se va. No se puede agradar a todo el mundo, gobernar también es decir que no. Ahora tenemos el prototipo del señor ZP éste, que es como un muñeco activado por una cuerda que lo único que hace es sonreír de derecha a izquierda con una sonrisa estereotipada. Pero vamos te lo digo de Zapatero como te lo podría decir de los políticos de la oposición. Hay una anécdota de un personaje que sí es un político, con el que se puede estar de acuerdo con el o no, pero sí es un político. Es un señor que nunca ha querido cosechar votos de esa forma a diestra y siniestra…me refiero a Fraga. Se cuenta que en una ocasión iba como van los políticos en campaña electoral, despendolados, estrechando manos, besando a niños, sonriendo a todo el mundo y estas cosas, e iba tan despendolado que le dio la mano a un maniquí del corte inglés.

 

EGP: Dentro de su mala opinión acerca de los políticos, ¿qué opinión le merece el nivel de la política andaluza?

 

Dragó: Mire ahora con esto de los contertulios de radio se ha extendido la idea de que hay personas que pueden opinar de todo, un contertulio es un señor que se saque el tema que se saque opina. Yo verdaderamente me pasmo, porque yo hay muchas cosas de las que no tengo opinión, es decir, yo no tengo opinión de todas aquéllas cosas de las que no poseo información suficiente. Entonces claro, si me preguntas por los políticos andaluces no puedo contestar porque si apenas sigo la política nacional imagínate si sigo la andaluza.

 

EGP: En una ocasión dijo que cuando publica un libro el número de lectores cuya opinión le interesa no supera los 80 ó 90.

 

Dragó: Bueno, me parece que dije 14 o algo así, pero evidentemente lo que quería decir es que en el mundo hay muy pocas personas, hay muchos animales, ser hombre significa que en el momento en el que naces te brindan la oportunidad de crecer, ahondarte, es decir fabricarte un alma, de mejorar, de seguir un camino de perfección. Las personas que hacen eso se construyen un alma y ya no perecen, son inmortales porque el alma les hace inmortales. La mayor parte de los seres llamados humanos pasan por el mundo para divertirse, para estar cómodos, para ir tirando, dormir la siesta, canturrear, acumular dinero, follar, para salir a tomar gambas… sólo para eso. Todo eso está muy bien, pero no que hagan sólo eso. Esos seres son animalitos que no llegan a ser personas, eso es la mayor parte de la gente que existe en el mundo, y a mi la opinión de esas personas como puedes comprender me trae absolutamente al fresco. Ahora, si las personas con p mayúscula de verdad y no con p minúscula de puta son 14 o 140 o 14.000, yo tampoco lo sé, pero tengo la sensación de que son muy poquitas.

 

EGP: Alguien dijo alguna vez que la felicidad es la coherencia…

 

Dragó: Depende de lo que entendamos por coherencia. Yo siempre digo que la felicidad es la tranquilidad de conciencia. Y ésta es algo que obviamente no se alcanza si uno no es coherente consigo mismo, y se alcanza si uno se conoce y actúa según lo que  su conciencia le dicta. Bueno, efectivamente eso es una forma de coherencia y sí, eso es la felicidad.

 

EGP: ¿Se puede ser coherente?

 

Dragó: Yo creo que sí. En eso estriba la sabiduría, si te contestara que no a esa pregunta, yo habría vivido en vano, toda mi vida ha estado orientada a averiguar quién soy y a vivir en consonancia, armonía y equilibrio conmigo mismo. Si no creyera que esto es posible, si no hubiera palpado en mi propia persona que esto es posible, no , me pegaría un tiro, me vendría abajo. Claro que es posible. Sabios hay poquitos pero hay, siempre los ha habido

 

EGP: ¿Cree que hay hoy en día algún sabio?

 

Dragó: (Risas) Sí, sabios hay, a veces se encuentra uno que hay sabios conocidos y sabios por conocer, a veces te puedes encontrar un sabio en la cantina de una estación o en una taberna, pero claro que hay sabios. Sí sabios hay, hay gente que vive de acuerdo consigo mismo. Yo si me permites la petulancia me tengo por persona bastante sabia, mi edad me hace acreedor a eso y a poder decirlo.

 

EGP: ¿Cuál es la pregunta que nunca le han hecho y a la que le gustaría responder?

 

Dragó: (Risas) Ésa es una pregunta difícil. ¿La pregunta que nunca me han hecho y me gustaría responder? ¿A la que me gustaría responder porque nunca me la han hecho o a la pregunta a la que me gustaría responder porque el hecho de yo tener respuesta a esa pregunta significaría que he alcanzado la sabiduría y la serenidad? Si es lo segundo te puedo contestar con bastante facilidad, que me gustaría responder a las viejas preguntas… ¿Quienes somos, a dónde vamos y de dónde venimos? Toda mi vida ha estado orientada a conseguir las respuestas a esas preguntas. Si te refieres en cambio a la pregunta que nunca me haya hecho un periodista pues una de dos, a juzgar por el hecho de que casi todos los periodistas me hacen continuamente las mismas  preguntas, no debe existir esa pregunta o si existe debe ser tan difícil que casi ningún periodista me la ha preguntado.

 

EGP: ¿Consideraría usted el incendio total del Vaticano como una tragedia?

 

Dragó: Hombre sí. Porque en primer lugar quizás se perdieran vidas en él y en cualquier caso, aunque no se perdieran vidas se perderían extraordinarias obras de arte, la cúpula de Brunelleschi, la Capilla Sixtina, la estancias de Rafael… se perdería un gajo agridulce, lleno de luces y sombras, pero un gajo importante de la historia de la humanidad. Es decir, yo no soy maniqueo, no demonizo a nadie, tampoco al Vaticano, el Vaticano tiene cosas buenas y malas,

 

EGP: ¿Cómo se ve la vida con 4 by-pass?

 

Dragó: Tres, que ya son bastantes. Bueno, la verdad es que se ve mucho mejor de lo que se veía antes, estoy físicamente mucho mejor, estoy trabajando con una efervescencia y eficacia como nunca antes. En éstos momentos tengo delante de mis ojos la página 616, que se dice pronto, de la novela sobre la muerte de mi padre, de la guerra civil…acabo de publicar Kokoro, estoy aquí en Castilfrío, me voy a ir a la India, tengo una mujer maravillosa, tengo una biblioteca nutridísima, hace un día espléndido, todo va bien en la vida, estoy contentísimo y físicamente estoy mucho mejor que antes. Ahora, si después de deciros esto hago pumba e hinco el pico… (Risas)

 

EGP: ¿Qué tres palabras no podrían faltar en una biografía sobre Sánchez Dragó?

 

Dragó: Libro, Viaje… Peligro.

(Cinco minutos después de terminar la entrevista, Dragó llamó a la redacción para pedirnos que cambiáramos la palabra peligro por riesgo, cosa que nos reafirmó que habíamos hablado con alguien que creía en lo que decía)

 

EGP: ¿Qué pregunta le haría a José Saramago si lo tuviera ahora mismo en frente?

 

Dragó: Bueno, se la he hecho muchas veces porque Saramago es muy buen amigo mío…Le haría dos: ¿Cómo es posible seguir siendo comunista a estas alturas? ¿Cómo es posible no darse cuenta de que el espíritu existe? Con extrema amistad ambas preguntas, aprecio mucho a Saramago.